Los animales viven el presente de una manera muy física y territorial. Para ellos, un viaje o una mudanza sin previo aviso puede ser una experiencia estresante: imaginte si el animal de la nada se encuentra de golpe dentro de una jaula en el movimiento de un avión, o despertar en una casa desconocida, un terreno nuevo que no huele a nada familiar y donde no entiende qué hace ahí. Sin información, su sistema nervioso entra automáticamente en modo supervivencia y el estrés se dispara.
Explicarles con claridad qué va a pasar, cómo va a ser el proceso, hacia dónde van y, sobre todo, asegurarles que la familia seguirá unida, reduce notablemente su estrés emocional. La comunicación les da la certeza y la seguridad que necesitan para transitar el cambio sin miedo.