Que un animal ya no esté en su cuerpo físico no interrumpe la posibilidad de comunicarse. No hay un límite de tiempo. Puede ser semanas después, o años.
Las personas acuden a este servicio por razones distintas: para cerrar un proceso de duelo, para entender algo que pasó, para despedirse de una forma más consciente, o simplemente porque quieren saber cómo está.
Cada comunicación es diferente. Lo que traen los animales desde ese lugar también lo es.